Las “ranas de cristal” del amazonas o centrolénidos son anfibios de Centroamérica y Sudamérica que se caracterizan por tener una piel transparente que permite ver con toda claridad sus órganos internos. La descubierta hace poco por un grupo de investigadores de la Universidad San Francisco de Quito, Ecuador, muestra su corazón latente bajo el pecho.

Este anfibio, de nombre “Hyalinobatrachium yaku” (yaku se traduce como agua en el idioma local kichwa), se distingue por sus grandes manchas verde oscuro tras su cabeza, y su tamaño de 2 centímetros de longitud. Su comportamiento reproductivo es bastante inusual. Los machos protegen a los huevos de sus crías en su espalda y luego las depositan en las copas de los árboles sobre agua, esperando que caigan a un río y maduren.

Después de identificar a los individuos de la nueva especie en tres localidades diferentes, los investigadores observaron algunos comportamientos diferentes entre las poblaciones. Dos de ellos, manchados en la vegetación ribereña de un bosque intacto en Kallana, hacían sus llamadas desde la parte inferior de las hojas a pocos metros por encima de corrientes lentas, relativamente estrechas y poco profundas.

La otra especie de rana se ha observado en un área cubierta por bosques secundarios en el pueblo ecuatoriano de Ahuano y se ubica en la misma situación que la anterior mencionada.

Sin embargo, en la tercera localidad, un bosque secundario en San José de Payamino, las ranas estudiadas se posan en hojas de pequeños arbustos, helechos y gramíneas a unos 30 a 150 cm del suelo. Sorprendentemente, cada una de ellas ha estado a una distancia mayor de 30 metros de la corriente más cercana.

Los investigadores señalan que, dada la distancia geográfica de aproximadamente 110 km entre las localidades donde se encontró la nueva especie, es probable que esta rana también se pueda encontrar en el Perú.

La perplejidad de su rango de distribución proviene de una serie de razones. En primer lugar, el pequeño tamaño de la rana hace que sea difícil detectarla por debajo de las hojas. Entonces, incluso si los especímenes de las especies se han recogido previamente, serían casi imposibles de identificar de la colección del museo, pues muchos de los rasgos característicos, tales como las marcas verdes oscuras, se pierden después de la conservación.

Esta es la razón por la cual el estado de conservación de la especie ha sido listado como “Datos Deficientes”, según los criterios de la Lista Roja de la UICN.

Los científicos han visto como principales amenazas a la especie: la extracción de petróleo en la región, contaminación del agua, desarrollo de carreteras, degradación de su hábitat y el aislamiento.

“Se presume que las “ranas de cristal” requieren distancias continuas de bosque para interactuar con poblaciones cercanas, y las vías potencialmente actúan como barreras para la dispersión de individuos transitorios”, manifiestan los autores.

Fuente: Diario El Comercio.

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